Psicóloga deportiva acompañando proceso de maternidad y escalada

"Estoy embarazada: ¿puedo escalar?"

Embarazo y escalada: lo que nadie te va a contestar (y lo que yo sí puedo contarte)

Embarazo y escalada: lo que nadie te va a contestar (y lo que yo sí puedo contarte)

Desde que publiqué mi primera foto escalando embarazada en Instagram, me ha llovido una cantidad de mensajes impresionante.

Preguntas de todo tipo. Pero sobre todo, una que se repetía una y otra vez de mil formas distintas: ¿puedo escalar embarazada?

Y mi respuesta siempre era la misma: a ver, eso ni yo ni nadie os lo vamos a contestar. No porque no quiera. Sino porque no es una pregunta que tenga una respuesta universal.

Pero sí hay cosas que puedo contaros. Y creo que vale la pena contarlas.

El problema con “los médicos dicen que no”

Es verdad que muchos sanitarios recomiendan no escalar durante el embarazo. Y lo entiendo — ante la duda, la recomendación conservadora es la más fácil de dar y la que menos responsabilidad genera.

Pero me hago algunas preguntas.

¿Conocen suficientemente el deporte? ¿Saben la diferencia entre hacer un top rope tranquilo en un sector fácil y encadenar un proyecto en desplomado? ¿Entienden que la escalada, precisamente porque la conocemos bien, es un deporte donde podemos regular la intensidad y el riesgo con una precisión que pocos deportes permiten?

¿Lo dicen por el esfuerzo cardiovascular? ¿Por el impacto? ¿Por el aumento de temperatura corporal?

Porque si es por eso — todo eso, si lo conocemos, podemos gestionarlo.

No estoy diciendo que escalar embarazada sea para todo el mundo ni en cualquier circunstancia. Estoy diciendo que la recomendación de “no escales” muchas veces no viene de un conocimiento real del deporte, sino de un criterio genérico aplicado a algo específico.

Y eso merece, al menos, ser cuestionado.

Lo que sí hay que saber: el suelo pélvico y la diástasis

Aquí sí hay información concreta que marca una diferencia real.

Durante el embarazo siempre aparece cierto grado de diástasis — la separación entre los rectos abdominales. No es una patología, es una adaptación del cuerpo al crecimiento del bebé. Pero cómo gestionamos el esfuerzo físico durante el embarazo sí influye en cómo será la recuperación posterior.

Si sabemos respirar correctamente activando el suelo pélvico y el transverso abdominal — la faja muscular profunda que rodea el abdomen — podemos escalar sin aumentar el riesgo de agravar esa diástasis. Sin ese conocimiento, cualquier esfuerzo sostenido, no solo la escalada, puede generar más presión intraabdominal de la deseable.

Esto no es un argumento para no escalar. Es un argumento para escalar sabiendo lo que estás haciendo con tu cuerpo.

La trampa del sedentarismo

Hay algo que digo siempre y que sigo creyendo firmemente: lo más peligroso es el sedentarismo absoluto.

No estoy hablando de embarazos de riesgo — esos tienen sus propias indicaciones médicas y no son lo que nos ocupa aquí. Estoy hablando de embarazos saludables, que no deberían ser, a priori, un motivo para echarnos en un sillón durante cuarenta y una semanas.

El movimiento es salud. El cuerpo embarazado no es un cuerpo roto. Y cada persona tiene que poder tomar decisiones informadas sobre su actividad física sin que la única opción que le ofrezcan sea la inmovilidad.

Mi experiencia: de encadenar proyectos a arnés integral

En mi caso, escalé hasta cuatro días antes de tener a mi hija.

El primer mes — que fue el mes en que todavía no sabía que estaba embarazada — iba de primera. Probaba proyectos duros, caía, escalaba sin ninguna restricción.

En cuanto me enteré del embarazo, pasé al top rope. Sin discusión. El riesgo de caída larga dejó de tener sentido.

A medida que la panza fue creciendo, fui adaptando. Cuando el arnés estándar empezó a molestar, una amiga me prestó un arnés integral. Y seguí escalando, ajustando la dificultad, escuchando cómo me sentía cada día.

Pero no solo escalé. Seguí dando seguro — probando cómo funcionaba el cuerpo en esa posición con distintos tamaños de panza, con arnés normal y con arnés integral. Seguí dinamizando. Seguí entrenando, adaptando la intensidad. Aproveché cada fase para experimentar, observar y aprender desde dentro lo que le pasa al cuerpo de una escaladora embarazada en roca y en el entrenamiento.

Como psicóloga y guía de escalada, no podía desaprovechar esa oportunidad. No solo para mí — sino para poder acompañar mejor a otras en el futuro.

No fue un plan rígido. Fue una escucha constante y una observación activa.

Lo que investigué (y lo que encontré)

Como soy psicóloga, guía de escalada y bastante curiosa, aproveché el embarazo al máximo para generar una experiencia valiosa — para mí y para el colectivo.

Me puse a investigar. En castellano había muy, pero muy poco. En inglés, algo más. Escuché y leí todo lo que encontré.

Hoy, tres años después, hay muchísimo más. Muchas escaladoras han tenido a sus hijos y han publicado su proceso con gran detalle. Sigue siendo más en inglés que en castellano, pero el volumen ha crecido enormemente. Lo que sigue siendo escaso es la mirada psicológica — casi todo lo que existe son experiencias personales de cada escaladora, valiosísimas, pero sin ese ángulo específico.

Y en los rocódromos he visto con mis propios ojos a muchas mujeres embarazadas escalando: con distintos tamaños de panza, de primera, en top rope, con arnés integral, con arnés normal. He visto a algunas volar de primera con la panza. Y he visto a sus hijos nacer completamente sanos.

Pero eso no prueba nada universal. Cada experiencia es única. Lo que le fue bien a una no es una receta para otra.

Esto no es “todo vale” — es otra cosa

Quiero ser muy clara en este punto, porque es fácil malinterpretar lo que estoy diciendo.

No estoy diciendo que todo vale. Estoy diciendo algo diferente y más importante: lo que vale es lo que tú sientas, lo que tú decidas, y que esa decisión y esos actos no te estén generando incomodidad interna ni estrés.

Ahí está la clave psicológica de todo esto.

Si escalas embarazada sintiéndote segura, escuchando tu cuerpo, tomando decisiones desde el criterio propio — eso es coherencia. Si escalas porque sientes que tienes que demostrar algo, porque te da miedo que te juzguen si paras, o porque no sabes cómo poner un límite — eso es otra historia completamente distinta.

Y al revés también: si decides no escalar durante el embarazo y esa decisión viene de ti, de tus certezas, de lo que necesitas en ese momento — eso también es válido y respetable.

Lo que no es saludable es tomar decisiones sobre tu cuerpo desde el miedo, desde la presión externa o desde la opinión de quien no te conoce ni conoce el deporte.

Lo que nadie puede decidir por ti

Elegir escalar o no durante el embarazo, y de qué manera hacerlo, es algo sumamente personal. Tiene que ver con certezas internas, con saber escuchar el cuerpo, con adueñarte de un criterio propio sobre tu bienestar y tu actividad física.

Hay cosas que puedes saber de antemano — cómo gestionar el esfuerzo, cómo respirar, cómo adaptar el material y la dificultad. Hay información que ayuda a tomar decisiones más conscientes.

Pero la decisión en sí es tuya. Nadie — ni tu médico, ni tu matrona, ni yo — puede tomarla por ti a ciencia cierta.

Lo que sí puedo ofrecerte es acompañamiento para que esa decisión venga desde el conocimiento y no desde el miedo o la presión externa.

Una última cosa

El embarazo, para mí, fue maravilloso. Mi recuperación física tras el parto, excelente.

La crisis llegó después — al año, y no fue física. Fue identitaria. Pero eso es tema para otro artículo.

Pero en el momento se siente eterno.

Y justo en ese tiempo que se estira, hay una oportunidad enorme: conectar con la certeza interna, con el cuerpo, con una misma. Porque el embarazo no es solo un proceso físico — es el comienzo de una nueva identidad que se irá construyendo de a poco, sin prisa y sin un manual.

En ese proceso también podemos disfrutar. Gozar. Movernos, escalar, sentir el cuerpo capaz — aunque eso implique rebelarse contra ciertos mandatos, contra ciertas voces externas que asumen que quedarse quieta es la única forma de cuidarse.

Cuidarse también es moverse. Cuidarse también es escucharse. Cuidarse también es decidir desde adentro.

Si tienes preguntas o quieres hablar de tu situación concreta, puedes encontrarme en la web.


Sol Giadorou

Psicóloga General Sanitaria · Psicología del Deporte · Terapia Breve Estratégica

Consulta online y presencial en Cataluña

www.solgiadorou.com  IG: @psico_escalada