Cómo empezar a gestionar el miedo en escalada: lo que funciona (y lo que no)

Si llevas un tiempo luchando contra el miedo en escalada, es probable que ya hayas intentado varias cosas.

Quizás te has forzado a acabar rutas aunque por dentro estabas a mil. Quizás has practicado caídas a lo bruto, una detrás de otra, esperando que el cuerpo “se acostumbre”. Quizás te has dicho frases amables mientras la emoción gritaba exactamente lo contrario. O has evitado ciertos sectores, ciertas rutas con travesías o diedros, ciertas situaciones donde sabes que el miedo va a aparecer. Quizás has cogido la cinta cuando el malestar llegaba, solo para pasar el momento.

Quizás has hecho cursos con guías. Has leído libros. Has probado terapia. Y has pensado que con el tiempo y la experiencia, esto mejorará solo.

Todo eso tiene mucho sentido. Y aun así, no ha funcionado del todo. O ha funcionado un rato y luego el miedo ha vuelto, más grande.

No es que lo hayas hecho mal. Es que el problema raramente está donde parece.


El problema casi nunca es el miedo en sí

Desde la Terapia Breve Estratégica, una de las primeras cosas que miramos no es el miedo — sino lo que has hecho para intentar resolverlo.

Porque muchas veces, son precisamente esas soluciones las que mantienen el problema vivo. O lo agrandan.

Forzarte a terminar una ruta con un nivel de activación muy alto no le enseña a tu sistema nervioso que la situación es segura — le confirma que algo va muy mal y que hay que aguantar como sea. Tirarte a practicar caídas sin metodología y sin prestar atención a tu nivel de activación en ese momento puede estar reforzando exactamente lo que quieres eliminar. Hablarte con palabras bonitas mientras la emoción dice lo contrario genera una disonancia que el cuerpo no se cree. Y evitar — la travesía, el diedro, el momento donde sabrías que vendrá el miedo — le dice a tu sistema nervioso que tenía razón: eso es peligroso, mejor no ir.

Todo esto se hace con buena intención. Y todo esto, en muchos casos, pone más palos en la rueda.


Dos miedos iguales por fuera, soluciones completamente distintas

Aquí está algo que me parece fundamental y que cambia completamente cómo trabajo:

Dos personas pueden llegar a consulta con un miedo que parece idéntico. Miedo al vuelo, bloqueo a media vía, no poder soltar. Pero la forma en que cada una intenta hacerle frente es completamente diferente. Y esa diferencia es la clave.

Porque no trabajo el miedo de forma genérica. Trabajo con lo que tú específicamente estás haciendo para intentar resolverlo — y que no está funcionando.

A través del diálogo, vamos transformando poco a poco la forma en que percibes la situación. Y esa nueva percepción te permite hacer cosas en roca que antes no podías. No porque yo te diga lo que tienes que hacer, sino porque la nueva mirada abre posibilidades que antes estaban bloqueadas.


Las tareas en roca: donde ocurre el cambio real

Una parte central de mi trabajo son las tareas en roca. Sesión a sesión, te voy pidiendo acciones concretas, ajustadas a tu momento, a tu nivel de activación, a lo que estamos trabajando.

Estas tareas no son “tírate y ya”. Son experiencias diseñadas para que tu cuerpo viva algo diferente — y lo registre. Desde la Terapia Breve Estratégica lo llamamos experiencia emocional correctiva: ese momento en que algo que siempre ha activado la alarma ocurre, y la alarma no se dispara como esperabas. O se dispara menos. O puedes seguir moviéndote aunque esté ahí.

Eso no se consigue leyendo. No se consigue hablando solo. Hay que vivirlo en la roca.


Quitar el palo de la rueda

Me gusta pensarlo así: cuando alguien llega a consulta, generalmente ya tiene los recursos para escalar de otra manera. Lo que pasa es que algo se lo impide — sus propios intentos de solución, sus estrategias de evitación, sus formas de gestionar la activación que en lugar de ayudar, frenan.

Mi trabajo, en gran parte, es quitar ese palo de la rueda.

Cuando desaparecen los intentos de solución que no funcionan, cuando se bloquean esos mecanismos que mantenían el problema vivo, los recursos propios de la persona empiezan a aparecer solos. No los pongo yo. Estaban ahí.


Si llevas tiempo esperando que mejore solo

El tiempo y la experiencia acumulada no resuelven este tipo de miedo. Lo que sí puede pasar — y pasa — es que el miedo crezca, que los mecanismos se afinen, que la frustración aumente y que cada temporada en la roca se viva con más peso que la anterior.

No porque seas un caso difícil. Sino porque sin cambiar el patrón, el patrón se repite.

Si sientes que es el momento de abordarlo de otra manera, puedes encontrarme en consulta online o presencial en Cataluña. También tengo el curso de gestión del miedo en escalada, donde trabajamos exactamente esto — con metodología, con tareas en roca, y con acompañamiento.

En la siguiente entrada te cuento cómo es el intensivo presencial que hago una vez al año en Cataluña, y por qué funciona diferente a todo lo demás.

Nos vemos.

Sol


Psicóloga General Sanitaria · Psicología del Deporte · Terapia Breve Estratégica
Consulta online y presencial en Cataluña
www.solgiadorou.com


Sigue leyendo

Deja un comentario